CERVEZA Y HUMOR
CERVEZA Y HUMOR

NUTRICIÓN: (Ingredientes y Nutrición).

  

Vitaminas:

La cerveza contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B: tiamina, riboflavina, Ácido pantoténico, piridoxina, biotina, mesoinisitol, cianocobalamina y niacina. También contiene Ácido fólico y sus derivados (folatos). Proceden de la malta, incrementÁndose en la germinación de la cebada y sobreviviendo al tostado.

 

Ácido Fólico:

Su consumo diario podría cubrir las necesidades diarias de folatos.
El Ácido fólico es una vitamina del grupo B esencial para el mantenimiento de la vida celular, para el crecimiento y formación de nuevos tejidos y para la prevención de los defectos del tubo neural. Igualmente, ayuda a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.
Esta vitamina se encuentra en la cerveza en cantidades comprendidas entre 5-10 microgramos/100 ml. La ingesta recomendada para la población de Ácido fólico oscila entre los 180-200 microgramos/día.
La óptima biodisponibilidad del Ácido fólico contenido en la cerveza hace que esta bebida sea una de las principales fuentes de folatos.

 

Polifenoles:

El consumo de cerveza también aporta a la dieta polifenoles que, como antioxidantes naturales, participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos, responsables del envejecimiento del organismo.
Además, la suplementación dietética de cerveza puede recomendarse también en la dieta de sujetos afectos de hiperlipemia con el fin de mejorar los parámetros marcadores de estrés oxidativo, que propician la progresión hacia la enfermedad aterosclerótica. 

 

Bajo contenido calórico:

¿Engorda la cerveza? La caída de un falso mito

Con relación a las calorías de la cerveza, su consumo se ha relacionado popularmente con la denominada “curva de la felicidad”. Sin embargo, en los últimos años diversas investigaciones han puesto en duda que exista relación entre el consumo moderado de cerveza y la aparición de obesidad abdominal. En concreto, los especialistas apuntan a factores genéticos -las personas que poseen la variante DD del gen de la enzima conversora de la angiotensina (ACE) o una mutación de un gen denominado FTO tienen más probabilidades de acumular grasas alrededor del abdomen.
La realidad es que la aportación calórica de la cerveza es muy baja: una caña de 200 ml. tiene tan sólo 90 Kcal y en el caso de la cerveza sin alcohol esta cantidad se reduce a una media de 17 kcal/100 ml. Se hace necesario por tanto desterrar falsos mitos en torno a distintos alimentos, como es el caso de la cerveza, que no es la culpable de la obesidad, sino una alimentación desequilibrada, la falta de ejercicio y en algunos casos, nuestra información genética.

 

Fibra:

La fibra soluble contenida en la cerveza evita el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia. La ingesta normal recomendada de fibra dietética es de 30gr/día, de los que un tercio debe ser fibra soluble. El consumo moderado de cerveza sin alcohol supone un 17% de la ingesta de la fibra soluble en la dieta, siendo así la bebida de mayor aporte de fibra en nuestra dieta.

 

Minerales:

El consumo moderado de cerveza aporta a la dieta minerales como el silicio, un elemento que favorece los procesos de formación ósea.

La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible. Otros minerales que contiene son magnesio, potasio y muy poco sodio.

 

Silicio:

La cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible, elemento esencial que participa en los procesos de calcificación y, posiblemente, en el tejido conectivo. De hecho, el silicio no sólo inhibe la pérdida de hueso, sino que además incrementa la densidad ósea promoviendo la formación de colágeno.
Además, algunas investigaciones científicas sugieren que silicio es capaz de interferir en la cinética del aluminio, un metal que posee efectos oxidativos sobre el cerebro. Concretamente, el silicio podría ayudar a prevenir la absorción del aluminio a nivel gastrointestinal y a limitar su reabsorción a nivel renal.

 

Alcohol etílico:

Si bien es sabido que el consumo abusivo de alcohol puede tener efectos nocivos sobre la salud, el riesgo de sufrir un infarto puede ser entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada -siempre que se trate de individuos adultos, sanos, y que no consuman fÁrmacos con los que el alcohol pueda interferir-, que en aquellas personas cuyo consumo es cero.
Concretamente, en los bebedores moderados la incidencia de la cardiopatía isquémica (angina de pecho e infarto), hipertensión arterial, accidente vascular cerebral y diabetes mellitus es inferior. Además, el alcohol, en cantidades moderadas, aumenta el colesterol asociado a las lipoproteínas de alta densidad (HDL) en relación al nivel habitual que se da en personas abstemias. Este aumento del “colesterol bueno” reduce los riesgos de enfermedades y accidentes cardiovasculares.
Asimismo, el consumo moderado de etanol inhibe de forma aguda el proceso de resorción ósea mediante un mecanismo independiente de la estimulación de la producción de calcitonina y/o la reducción de la hormona paratiroidea sérica.

 

Maltodextrinas:

La cerveza contiene maltodextrinas naturales, carbohidratos complejos de absorción lenta, que se metabolizan liberando progresivamente unidades de glucosa, lo que ayuda a evitar hiperglucemias e hipoglucemias reactivas, aspecto muy interesante en el caso de las embarazadas. En nutrición deportiva, las maltodextrinas facilitan una adecuada hidratación en competiciones de larga duración.